lunes, 1 de julio de 2019

LO QUE COMEMOS NOS ENFERMA



El estilo de vida occidental tiene efectos duraderos en la metaflamación.

El consumo crónico de una dieta occidental junto con el comportamiento sedentario causa una inflamación metabólica crónica (denominada metaflamación) y es "memorizado" por las células inmunes innatas a través de la reprogramación celular metabólica y epigenética de larga duración.

Además, las enfermedades relacionadas con los cambios en el estilo de vida, como la diabetes tipo 2, la obesidad y la enfermedad hepática crónica, están creciendo a proporciones epidémicas. Un factor de riesgo clave para estas enfermedades es una dieta occidental, típicamente descrita como rica en calorías y rica en azúcares, grasas trans y saturadas, sal y aditivos alimentarios, pero baja en carbohidratos complejos, fibra, vitaminas y minerales. 

Curiosamente, la inflamación crónica de bajo grado está asociada con el proceso de envejecimiento, así como con diversas enfermedades metabólicas e inflamatorias crónicas asociadas con un estilo de vida occidental. Aunque está bien establecido que la exposición a una dieta occidental es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades inflamatorias crónicas, no estaba claro si también podría contribuir y mantener una reacción inflamatoria. Los estudios que analizan si existe una relación causal demostraron por primera vez que el consumo de una dieta occidental lleva a cambios tanto cuantitativos como cualitativos en las comunidades de bacterias comensales intestinales (disbiosis) y los metabolitos que producen.

Como la función de las células inmunitarias está continuamente formada por los metabolitos microbianos y otros componentes dentro de sus microambientes, cualquier cambio en estas moléculas puede alterar la capacidad de respuesta de las células inmunitarias. En segundo lugar, el consumo de la dieta occidental altera la integridad de la barrera intestinal, lo que, junto con la disbiosis, promueve la entrada de productos microbianos nocivos en la circulación de la vena porta y la inducción de inflamación sistémica. Además, este "intestino permeable" perturba la señalización de las células inmunes locales, causa una afluencia de células mieloides inflamatorias, promueve un cambio de los macrófagos residentes en el intestino de un estado tolerógeno a un estado inflamatorio y da como resultado una pérdida de células T reguladoras beneficiosas. 

La tercera línea de investigación tiene en cuenta que la inflamación no es necesariamente un fenómeno transitorio, pero puede tener efectos duraderos a través de la inducción de un proceso conocido como inmunidad entrenada. Los hallazgos recientes resaltan que el sistema inmunitario innato tiene características que normalmente están asociadas con el sistema inmunitario adaptativo, es decir, la capacidad de establecer una memoria inmunológica de larga duración. Se ha demostrado que las células inmunes innatas, como las células mieloides, "memorizan" los encuentros inflamatorios con patógenos y responden de una manera adaptada, típicamente sensibilizada, en la reinfección. Esto está mediado por una reprogramación celular metabólica y epigenética de larga duración de las células inmunes innatas y sus precursores y, por lo tanto, puede proporcionar una protección no específica contra patógenos. Aunque la inmunidad entrenada tiene beneficios claros para combatir los patógenos, puede ser perjudicial en situaciones en las que se desencadena por procesos estériles no infecciosos.

Es importante destacar que la inflamación sistémica inducida por la dieta occidental y la reprogramación de los precursores de células mieloides fueron mediadas por la activación del inflamasoma NLRP3, que es un sensor inmune innato clave para muchas señales de peligro ambiental, como el ácido úrico y los cristales de colesterol. La dieta occidental provocó un aumento en la mielopoyesis e indujo inmunidad entrenada tanto en células mieloides diferenciadas como en células precursoras mieloides. Por lo tanto, la dieta occidental es reconocida por el sistema inmunológico como una amenaza para el organismo. 

En conjunto, estos estudios proporcionan mecanismos que vinculan la dieta occidental con la inducción y el mantenimiento de la inflamación de los tejidos y proporcionan una evidencia clara de que el sistema inmunitario está integrado por factores ambientales y obesogénicos.

La mayoría de la población mundial vive en áreas donde el sobrepeso es responsable de más muertes que el bajo peso y con más de un tercio de los adultos en todo el mundo clasificados como sobrepeso u obesos, enfrentamos una pandemia de enfermedades asociadas con el estilo de vida.

Enfrentar la metaflamación relacionada con el estilo de vida requiere establecer estrategias nacionales multimodales que pongan a la salud pública por encima de los intereses de la industria alimentaria y los cabilderos. 

Hay suficientes datos y evidencia epidemiológica para justificar acciones integrales. Se necesitan nuevas políticas para fomentar el uso de proteínas de origen vegetal, frutas, verduras, legumbres, nueces y otros alimentos integrales de alta calidad.

Los niños, en particular, deben estar protegidos de los anuncios depredadores de productos no saludables y los padres deben limitar su exposición a dietas de baja calidad y alentar la actividad física. 

Es hora de financiar y fomentar la prevención de enfermedades y esto debe complementarse con el desarrollo de terapias novedosas.

Citas 01 (81) 8850-7840 y 41


Referencias:

1. Olshansky, S. J. et al. A potential decline in life expectancy in the United States in the 21st century. N. Engl. J. Med. 352, 1138–1145 (2005).

2. Ludwig, D. S. Lifespan weighed down by diet. JAMA 315, 2269–2270 (2016).

3. Reither, E. N., Olshansky, S. J. & Yang, Y. New forecasting methodology indicates more disease and earlier mortality ahead for today’s younger Americans. Health Aff. (Millwood) 30, 1562–1568 (2011).

4. David, L. A. et al. Diet rapidly and reproducibly alters the human gut microbiome. Nature 505, 559–563 (2014).

5. Wilson, Q. N. et al. Greater microbial translocation and vulnerability to metabolic disease in healthy aged female monkeys. Sci. Rep. 8, 11373 (2018).

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7. Christ, A. et al. Western diet triggers NLRP3-dependent innate immune reprogramming. Cell 172, 162–175 (2018).

8. Perez, M. F. & Lehner, B. Intergenerational and transgenerational epigenetic inheritance in animals. Nature 21, 143–151 (2019).

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