viernes, 18 de agosto de 2017

AZÚCAR Y DEPRESIÓN




¿Qué tiene que ver el azúcar con la depresión?  
Mucho más de lo que se puede imaginar. 


Todo lo que comemos tiene un gran impacto en nuestro cerebro, y comer alimentos reales  es la mejor manera de apoyar a su salud física y mental.

Una serie de estudios han vinculado los tipos de alimentación que tienen alto contenido de azúcar a un mayor riesgo de depresión:


  • Los hombres que consumían más de 67 gramos de azúcar por día fueron 23 % más propensos a desarrollar ansiedad o depresión en el transcurso de cinco años.
  • Una investigación publicada en 2002, correlacionó el consumo per cápita de azúcar con la prevalencia de una depresión mayor en seis países, encontró “una correlación altamente significativa entre el consumo de azúcar y la tasa anual de depresión.
  • Un estudio español publicado en 2011 vinculó la depresión específicamente al consumo de productos horneados (dulces horneados).
  • Un estudio realizado en el 2016, encontró una fuerte relación entre los tipos de alimentación que tienen un alto contenido de azúcar (alimentos con alto índice glucémico, tales como los alimentos procesados, bebidas endulzadas y granos refinados) y la depresión, en las mujeres postmenopáusicas.
  • Un análisis intercultural, realizado en el 2004, de la relación entre la alimentación y las enfermedades mentales encontró un fuerte vínculo entre el alto consumo de azúcar y el riesgo para la depresión y la esquizofrenia.

¿Cómo el azúcar causa depresión?

Bueno, llevar una dieta con alto contenido de azúcar: 
  • Suprime la actividad del factor neurotrófico de derivado del cerebro (BDNF), una hormona que promueve neuronas saludables en el cerebro. Los niveles de BDNF tienden a ser críticamente bajos en padecimientos como la depresión y esquizofrenia, y los modelos animales sugieren que, en realidad, esto podría ser un factor causal.
  • Afecta a la dopamina, un neurotransmisor clave en los trastornos del estado de ánimo.
  • Promueve la inflamación crónica que altera el funcionamiento normal del sistema inmunológico, la cual aumenta el riesgo de depresión.


La Inflamación Podría Ser el Factor de Riesgo Principal Para la Depresión

El viejo paradigma describía a la inflamación simplemente como uno de los muchos factores de riesgo para la depresión. El nuevo paradigma se basa en investigaciones más recientes que han indicado que el estrés físico y psicológico aumentan la inflamación.

La depresión podría ser una manifestación neuropsiquiátrica de un síndrome inflamatorio crónico. Aquí, se refiere específicamente a la inflamación del tracto gastrointestinal.

Además, los estudios han encontrado que la depresión está estrechamente vinculada a la disfunción del eje intestino-cerebro, en el que la inflamación intestinal desempeña un rol importante.


Endulzantes Artificiales También están Asociados con la Depresión

Muchos tienen la creencia errónea que pueden proteger su salud al intercambiar el azúcar refinado por los endulzantes artificiales. Nada podría estar más alejado de la realidad, ya que la investigación sugiere que los endulzantes artificiales podrían ser más perjudiciales para la salud. Por ejemplo:
  • El aspartame (en cantidades de consumo habitual) esta vinculado a alteraciones del estado de ánimo, tales como la ansiedad, agitación, irritabilidad y depresión.
  • El consumo de bebidas azucaradas--ya sea que estuvieran endulzadas con azúcar o endulzantes artificiales—estuvo asociado con un mayor riesgo de depresión.

Soluciones para abordar la depresión

  • Reducir radicalmente o eliminar el azúcar y los endulzantes artificiales de la alimentación es un paso esencial para prevenir y/o abordar la depresión. Una manera simple de reducir drásticamente el consumo de azúcar es al reemplazar los alimentos procesados ​​por alimentos enteros y reales. Comer muchas frutas y vegetales está asociado con tener una menor probabilidad de depresión y ansiedad.
  • Si padece ansiedad o depresión, asegúrese de limitar su exposición a las tecnologías inalámbricas. Unas medidas sencillas que podría implementar incluyen desconectar su modem de Wi-Fi durante la noche, no llevar su teléfono móvil junto a su cuerpo, y evitar los teléfonos inalámbricos, así como otros dispositivos eléctricos en su dormitorio.
  • Hacer ejercicio con regularidad. El ejercicio crea nuevas neuronas productoras de GABA que ayudan a inducir un estado natural de calma. También, aumenta los niveles de serotonina, dopamina y norepinefrina, que ayudan a amortiguar los efectos del estrés.
  • Pasar tiempo al aire libre ha demostrado reducir los niveles de estrés, mejorar el estado de ánimo y reducir significativamente los síntomas de la depresión.
  • Duerma bien para tener un sueño reparador. El sueño y la depresión están tan íntimamente vinculados. Lo ideal es dormir 8 horas todas las noches.
  • Controle sus emociones. Podemos ver a la depresión como un signo de que su cuerpo y vida están desbalanceados. Debemos acercarnos a Dios y pedirle que nos de paz y tranquilidad. (Juan 14:27).
  • No se olvide de su intestino. Su salud mental está estrechamente relacionada con su salud intestinal. Cuidar nuestra flora intestinal también ayudará a regular una serie de neurotransmisores y hormonas relacionadas con el estado de ánimo. Para nutrir a su microbioma intestinal, asegúrese de consumir una gran cantidad de vegetales frescos y alimentos tradicionalmente fermentados. Las opciones saludables incluyen a los vegetales fermentados, Lassi, kéfir y natto.
  • Para tener una óptima salud mental debe asegurarse de que sus niveles de colesterol no estén demasiado bajos.
  • Consuma mayor cantidad de vitaminas del grupo B. La deficiencia de vitaminas B incluyendo a la B1, B2, B3, B6, B8 y B12, tiene la capacidad de producir síntomas de trastornos neuropsiquiátricos. En particular, la deficiencia de B12 podría contribuir a la depresión y afecta a 1 de cada 4 personas.