jueves, 15 de diciembre de 2016

LA SALUD Y TAMBIÉN LA MUERTE EMPIEZAN EN EL INTESTINO


Desde hace muchos años se sabe que los microorganismos presentes en el intestino desempeñan un papel muy importante en la salud digestiva humana. Sin embargo, en recientes investigaciones se determinó que la flora intestinal o microbiota cumple una función muy importante en la salud.

Un intestino sucio conlleva el riesgo de tener un sistema inmune deficiente. Se es más vulnerable ante enfermedades infecciosas e inflamatorias relacionadas con el aparato digestivo, respiratorio, urogenital, etc. Además, tener el colon “enfermo” también es un factor desencadenante de trastornos emocionales. Las células del intestino producen el 80% de la hormona del buen humor (la serotonina) que se encuentra en el cuerpo. De alguna manera, el intestino es nuestro “segundo cerebro”, así que tenemos que cuidarlo muy bien.


En internet se puede encontrar miles productos que dicen que sirven para limpiar o desintoxicar el intestino. Pero el intestino no es ni una parrilla que haya que limpiar, ni una tubería que haya que desatascar.
La realidad es muy diferente y por lo general no deberíamos hacer nada. La madre naturaleza lo ha previsto ya todo: un ejército de miles de millones de microorganismos que pueblan el colon (el último tramo del intestino, justo antes del recto), que día y noche lo protegen y limpian impidiendo que las bacterias y levaduras dañinas se desarrollen e invadan la zona. Los microbios del intestino son muy numerosos; hay hasta cien veces más que células tiene el cuerpo, es decir, unos 100 millones de millones. Este inmenso ejército recibe el nombre de “flora intestinal” o “microbiota”.

 Cuando una persona tiene problemas del tracto gastrointestinal, puede llegar a sufrir de otros trastornos de salud como, por ejemplo:
Sabiendo todo esto, es momento de empezar a sanar los intestinos para mejorar la salud. Cuidar su propio jardín es responsabilidad de cada persona; resembrarlo con frecuencia, eliminar las malas hierbas, abonarlo…o bien abandonarlo. En este último caso, lo que era un bonito jardín inglés rápidamente se convertirá en un horrible y nauseabundo vertedero, refugio de especies nocivas que pueden provocar enfermedades.